La desastrosa expedición de Ruz y Vergara, Santa Cruz, 1854

La desastrosa expedición de Ruz y Vergara, Santa Cruz, 1854

En mayo de 1854 cuatrocientos milicianos yucatecos partieron de Tihosuco a la capital de los mayas insurgentes. Comandados por Lázaro Ruz y José María Vergara la incursión terminó en un desastre. Aquí te contamos los pormenores de la expedición.

En mayo de 1854, Lázaro Ruz y José María Vergara partieron de Tihosuco al mando de 400 hombres hacia Santa Cruz Balamnah (Chan Santa Cruz), capital de los insurgentes mayas de oriente. Para enfrentarse a esta incursión los mayas no atacaron frontalmente a los yucatecos sino que fueron hostigando a la columna en su lento avance. Las tropas gubernamentales lograron ocupar Balamnah el 26 de mayo. Este día ocurrió un evento que marcó el curso de la expedición. Los sedientos yucatecos encontraron un pozo recién abierto y canoas grandes llenas de agua por lo que rápidamente se dirigieron a beberla. Casi de forma inmediata la tropa comenzó a mostrar síntomas característicos del cólera morbo. Así describió la situación el general Martín Francisco Peraza:

“Los que tuvieron la desgracia de seguir bebiendo morían en seguida, con todos los síntomas característicos del cólera morbo, es decir, con vómitos, diarrea, calambres y enfriamiento general […]. Al siguiente día, casi no había un solo soldado ni oficial que no estuviese acometido de vómitos y dolores en el estómago”

Aunque no se sabe con certeza si el agua fue envenenada con cólera morbo o alguna sustancia los efectos en la tropa fueron devastadores, enfermando decenas de ellos, incluyendo a varios oficiales. En los días posteriores los insurgentes mantuvieron el hostigamiento a la columna yucateca casi de forma ininterrumpida obligando a Ruz a tomar la decisión de abandonar Balamnah.

Cuando Ruz, con sus fuerzas diezmadas por la enfermedad y las balas insurgentes, ordenó la retirada definitiva a Tihosuco en la madrugada del 2 de junio, los mayas lanzaron un devastador asalto. Atacaron en partidas numerosas a las tropas en retirada obligando a los soldados sanos, que inicialmente cargaban a los enfermos y heridos, a usar sus armas para defenderse. Finalmente abandonar el campo dejándolos a merced de los rebeldes.
En esta desastrosa retirada la columna del ejército yucateco quedó desecha. Ruz y Vergara murieron, siendo enterrados en medio del bosque tropical por los sobrevivientes. Solo un pequeño grupo desmoralizado sobrevivió y llegó a Tihosuco el 5 de junio.

Los insurgentes mayas infligieron un duro golpe a las fuerzas yucatecas, demostrando ademas su habilidad para aprovechar cualquier factor para su beneficio. Con su victoria Santa Cruz Balamnah se consolidaba como un bastión inexpugnable frente a las expediciones que fracasaban una y otra vez cuando se internaban entre los bosques orientales.

REFERENCIAS:

Canto Alcocer, Jorge. 2020. «Epidemias y guerras: el cólera y la Guerra de Castas de Yucatán (1851-1861)». Revista Humanitas IV (47): 36-67.

Dumond, Don E. 2005. El machete y la cruz: la sublevación de campesinos en Yucatán. Universidad Nacional Autónoma de México.

Reed, Nelson. 1971. La guerra de castas de Yucatán. Era.

José A. Koyoc Kú

Historiador. Fundador de Maya K'ajlay. Miembro del Consejo Editorial de Revista Común

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