Los mayas frente al ataque pirata a Campeche de 1685
En 1685, la villa de San Francisco de Campeche sufrió la incursión pirata más devastadora de su historia colonial, ejecutada por una flota de corsarios que comandaban Laurens de Graaf (“Lorencillo”) y Michel de Grammont (“Agrammont”). El prolongado saqueo del puerto sumió a la región en una profunda crisis, en particular a los pobladores mayas.
El 6 de julio de 1685, una poderosa flota pirata compuesta por diez navíos, seis balandras y decenas de barco de pequeño porte asaltó la villa de Campeche . Tras una resistencia de cinco días, la guarnición, superada en número frente a los más de mil piratas franceses, holandeses e ingleses abandonó la ciudad en manos de los atacantes durante aproximadamente treinta días . El saqueo fue sistemático; los piratas no solo robaron las riquezas de los vecinos principales, sino que se adentraron en los alrededores para saquear estancias como Castamay y Kobén, llevándose maíz y ganado para aprovisionarse.
Aunque al principio los ataques se concentraron en las posiciones fuertes de la villa los piratas avanzaron a los barrios extramuros, asentamientos habitados predominantemente por población indígena maya y naboría, como San Román, San Francisco y Santa Lucía. Así estos espacios sufrieron el embate directo de los filibusteros.
Ante la negativa del gobernador Juan Bruno Téllez de Guzmán a pagar un rescate de 80,000 pesos y 400 reses los piratas incendiaron y quemaron todos los edificios que pudieron. Cuando fue recuperada por las tropas de la provincia después del combate de Hampolol los piratas habían dejado un paisaje de desolación y destrucción. Al retirarse los piratas se llevaron cientos de prisioneros que terminaron esclavizados en Laguna de Términos. Aunque no hay una cantidad concreta la cifra de esclavizados se calcula en al menos trescientas personas, muchas de ellas mujeres y niñas mayas.
La quema de las casas de guano y el pillaje de cosechas y animales domésticos destruyeron la base alimentaria de los comuneros indígenas. Además los piratas sembraron un clima de terror perdurable.
Tras el asalto
La brutalidad del asalto llevó a que la Corona española decidiera fortificar la villa con un recinto amurallado. Su construcción inició en 1686 y requirió una enorme cantidad de recursos materiales y humanos que recayeron directamente sobre los indígenas mayas.
Mediante los mandamientos de trabajo, miles de mayas procedentes de distintos pueblos de la provincia de Yucatán fueron reclutados de manera coercitiva para trabajar en las canteras, producción de cal, transporte de materiales pesados y la edificación de muros y baluartes. Esta movilización de mano de obra forzada apartó a los campesinos de sus labores agrícolas de subsistencia, profundizando aún más el deterioro de sus condiciones de vida y elevando los índices de mortalidad entre los trabajadores.
El ataque pirata de 1685 tuvo profundas consecuencias que perduraron más allá de los meses inmediatos al ataque. El trabajo y sufrimiento de miles de trabajadores mayas forzados se materializó en las murallas que aún hoy forman parte central del paisaje de la región.
REFERENCIAS:
1. De La O Torres, Rodrigo Alejandro. 2025. “Los rasgos del enemigo. Visión hispana sobre la presencia inglesa en la Laguna de Términos, 1669-1717.” Oficio. Revista de Historia e Interdisciplina, 2022, 191–206. https://doi.org/10.15174/orhi.vi22.10.
2. Juárez Moreno, Juan. 1972. Corsarios y Piratas En Veracruz y Campeche. Sevilla.
Es un buen artículo de investigación. ¿quién es el autor?