Diego de Landa relata que fue uno de los Cocom que sobrevivió al alzamiento que acabó con Mayapán en el siglo XIV, quien se asentó en Tibolón con sus “parientes y vasallos” y allí estableció uno de los cuchcabales más poderosos y prestigiosos de las Tierras Bajas del Norte, el cuchcabal de Sotuta.

Los Cocom se opusieron a las huestes hispanas desde sus primeras incursiones al occidente del Mayab. Aunque Nachi Cocom, el halach uinic de Sotuta, acordó después de combatir varios años pagar tributo a la Corona española, otros miembros del linaje siguieron tramando conspiraciones para recuperar su señorío y expulsar a los colonizadores recién establecidos.

A las autoridades españoles les tomó varias décadas acabar con la antigua estructura política maya centrada sobre todo en la figura del halach uinic. Durante mucho tiempo, estos siguieron gozando de gran prestigio y continuaron encabezando los ritos y ceremonias a las antiguas deidades, lo que era visto con particular hostilidad por el clero y los alcaldes españoles. Por ello, en diferentes etapas, los visitadores Diego García de Palacios y fray Diego de Landa lanzaron campañas de persecución contra lo que ellos consideraban “idólatras” e “idolatrías”, campañas que cumplían también con el objetivo de menguar el prestigio de la antigua nobleza maya.

Escena de tributo en una vasija maya de la época Clásica (K4996, tomada de Maya Vase Database)

En 1583, durante la visita de Diego García de Palacios a Yucatán, Andrés Cocom, noble originario del pueblo de Sotuta, fue castigado por participar en uno de estos ritos. Enviado como trabajador forzado a las obras de construcción de San Juan de Ulúa, Cocom logró escapar de su destino cuando ya se encontraba a bordo de una fragata que lo llevaría al puerto veracruzano. En 1589, en los alrededores de Campeche, tramó una sublevación; comenzó a anunciar desde un paraje llamado La Desconocida que había visitado al rey de España y que tenía una carta en donde este lo había nombrado rey de la provincia.

Una parte del linaje de los Ek de Tenabo y Tinum comenzó a reunir tributo, consistente en moneda y mercancías, para reconocer el señorío del rey Cocom en tanto se decía que se habían comenzado a reunir armas que eran cuidadosamente guardadas en cuevas. Otros pueblos como  Hocabá,  Homún y  Umán ya se encontraban enterados de la conspiración que se tramaba. No obstante, la noticia llegó pronto a oídos de Jorge Canul, alcalde de Tenabo y quién provenía de una familia que para conservar sus privilegios había colaborado con los colonizadores. Su padre Juan Canul había sido uno de los primeros caciques de la región en entregarle tributo a Francisco de Montejo, por lo que había sido nombrado gobernador de Tenabo, cargo que heredó don Jorge. A través de otro de los principales de apellido Ek, se enteró de los preparativos de la sublevación por lo que procedió a interrogar a los implicados en la conspiración. Una vez que pudo reunir información suficiente acudió con el alcalde mayor de Campeche , Francisco Sánchez y Cerdán, famoso por su actividad como “reductor” de “mayas gentiles” en los alrededores de los ranchos y pueblos cercanos a  Champotón. Durante la revisión de dos casas en Tenabo encontraron cacao y cera, productos todos que iban destinados al rey Cocom. Rápidamente las autoridades coloniales dieron con él, desbaratando la conspiración; posteriormente fue ahorcado para dar un ejemplo a todos los demás que quisieran sublevarse.

A pesar de su muerte, la memoria de la conspiración de Andrés Cocom encontró eco en una de las profecías del Chilam Balam de Chumayel y continuó alimentando por mucho tiempo el advenimiento de un mundo más justo para los mayas.

REFERENCIAS

  •  Bracamonte y Sosa, Pedro. La conquista inconclusa de Yucatán: los mayas de las montañas, 1560-1680. CIESAS, 2001.
  • Gunsenheimer, Antje. «La historia de Don Andrés Cocom en los Libros del Chilam Balam». INDIANA 17, n.o 0 (1 de enero de 2001): 269-88.
  • Landa, Diego de. Relación de las cosas de Yucatán. Biblioteca Porrúa, 1986.

Gaspar Con motivo del “Día del Historiador” recordamos a Gaspar Antonio Chi, intérprete maya yucateco de la época colonial y miembro del linaje Xiú, uno de los más importantes en el Mayab de la época posclásica.

Gaspar Antonio era hijo de Ah Kulel Chi, aj k’iin (sacerdote) que formaba parte de la élite gobernante del kuchkabal (jurisdicción) de Maní y quien formó parte de la embajada que visitó en Campeche a las huestes de Francisco de Montejo y sus aliados en 1541. En diversas ocasiones, Gaspar Antonio uso también el apellido Herrera debido a que fue Beatriz Herrera su madrina de bautizo en una fecha cercana a 1546. Joan de Estrada, uno de los indígenas no mayas aliado de las huestes hispanas, figura como su padrino.

Desde temprana edad, Gaspar Antonio aprendió con los frailes franciscanos a leer y escribir en maya, español, latín y náhuatl. Para 1550 se había convertido en uno de los intérpretes preferidos de los religiosos y en 1552 ya trabajaba como intérprete general en los juzgados coloniales. En 1562, en tiempos del Auto de Fé de Maní, se desempeñaba como notario del controvertido Diego de Landa.

En la imagen se representa el linaje Xiú y su origen en el mítico Hun Uitzil Chac combinando convenciones gráficas indígenas y europeas [Fuente: https://journals.openedition.org/jsa/15433?lang=en]

Chi fue uno de los informantes más importantes de lo que se conocería posteriormente como Relaciones Histórico Geográficas de la Gubernatura de Yucatán, un cuestionario que sirvió para dar cuenta de la historia y geografía de la región. El intérprete participó en ocho de estas relaciones; la información recabada le sirvió posteriormente para escribir la “Relación de algunas costumbres de los indios de… Yucatán”, manuscrito elaborado a petición del gobernador de Yucatán Guillén de las Casas, concluido en 1582.

Mientras ocupaba el puesto de organista y profesor en una escuela de Tizimín tuvo como su alumno a Pedro Sánchez de Aguilar, religioso y cronista yucateco, quien escribiría posteriormente el Informe contra idolorum cultores del Obispado de Yucatán. Durante la última etapa de su vida, Gaspar Antonio fue azotado por una enfermedad en la pierna que le impedía montar a caballo y que hacía que pasara mucho tiempo en su casa, desatendiendo sus obligaciones en los juzgados como intérprete. Sabemos que en 1583 Gaspar Antonio Chi vivía en San Cristóbal y Santiago, pueblos extramuros de la ciudad, junto con su esposa y una de sus hijas. No se sabe la fecha de su muerte, aunque debió haber sido después de 1599 cuando se atestiguan los últimos documentos con su firma. Alfredo Tozzer propuso que murió cerca de 1610.

REFERENCIAS:

  • Blom, Frans. “Gaspar Antonio Chi. Interpreter”, American Anthropologist 2 (30), 1928.
  • Hillerkuss, Thomas. “Los méritos y servicios de un maya yucateco principal del siglo XVI y la historia de sus probanzas y mercedes”, Estudios de Historia Novohispana 13 (13), 1993.
  • Strecker, Mathias y Artieda, Jorge. “La relación de algunas costumbres (1582) de Gaspar Antonio Chi”, Estudios de Historia Novohispana 6 (6), 1978.