La ejecución del mayordomo de Chunchucmil, 1897

La ejecución del mayordomo de Chunchucmil, 1897

Chunchucmil fue una de las haciendas henequeneras más imponentes del partido de Maxcanú. Aprovechando las leyes de baldíos que invisibilizaron el dominio eminente de pueblos mayas como el de Maxcanú la hacienda se expandió rápidamente a partir del siglo XIX. Esta expansión de la hacienda estuvo acompañada de la intensificación del uso del espacio por parte del propietario Rafael Peón a finales del siglo XIX, intensificación que no podía realizarse sin someter a las y los trabajadores a un sistema laboral de hierro donde abundaban los abusos.

Los garantes de tal orden de cosas eran los mayordomos, quienes investidos de autoridad judicial, solían ejercer violencia física sobre las y los trabajadores. En varias ocasiones los peones respondían a esta violencia diaria que garantizaba la fastuosidad de las haciendas henequeneras. Una de estas ocasiones ocurrió en Chunchucmil en 1897. Juan Ortega, peón de 30 años de edad y nacido en Chunchucmil, fue requerido por el “amo” de la finca. Al negarse a ir frente a este el mayordomo Arturo Gómez comenzó a agredirlo físicamente. Ortega, muy probablemente cansado de la actitud del mayordomo, entro a su casa y tomó un fusil de manufactura española que accionó sobre el Gómez hiriéndolo mortalmente.

Aunque el mayordomo murió y Ortega fue juzgado y sentenciado por homicidio el régimen de hierro de Chunchucmil estuvo lejos de terminar. Varios años después la prensa nacional hizo eco de la denuncia de Felipe Juárez, quien enganchado por los reclutadores en el centro de Mexico llego a trabajar con su familia a Chunchucmil. Descontento con el salario y las condiciones laborales salieron de la hacienda. Sin embargo pronto fueron localizados por la red policial de Yucatán que perseguía con particular saña a los peones fugados. Juárez y su familia fueron azotados brutalmente por el nuevo mayordomo de origen español. Tras una nueva fuga Juárez y su familia llegaron a Campeche donde pudieron contar las infames condiciones de trabajo en las haciendas henequeneras.

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