Todavía no estamos tarde. Impresiones sobre las obras de Jorge Miguel Cocom Pech

Todavía no estamos tarde. Impresiones sobre las obras de Jorge Miguel Cocom Pech
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¡Qué fortuna comenzar el año disfrutando de las palabras de Jorge Miguel Cocom Pech!

Escribo estas impresiones para recordarme/recordarles que definitivamente, mejor tarde que nunca. Escribo también por la vitalidad que sus palabras me han contagiado, escribo con sorpresa, con admiración. También me siento un poco decepcionada de mí, aclaro, por no haber hecho esto antes. Me dije mientras leía sus obras: ¿Por qué no lo conocía? ¿Por qué nadie me ha dicho que su obra es imprescindible? Les digo ahora, les comento: Jorge Miguel Cocom Pech es un maestro de las palabras, un elegido, un sabio que ha compartido con su familia, con su pueblo, con el mundo, las enseñanzas mayas que recibió. Si no lo conocen, si no han leído sus obras ¡Vayan a buscarlo! ¡Vayan a leerlo! ¡Hablemos de ellas! ¡Compartamos sus conocimientos ¡Intercambiemos sus historias!

Nacido en Calkiní, Campeche semillero de escritores mayas (¡Qué maestros nos ha dado Calkiní!), Cocom Pech logra, a través de sus palabras, maravillar a lectores y oyentes mayas, peninsulares y de diversas partes del mundo que han reconocido su trabajo con diferentes y prestigiosos premios y homenajes internacionales. Su obra, tanto en maya como en español, también ha sido traducida a varios otros idiomas, entre los que se destacan las traducciones al rumano, al inglés, al francés, al árabe, al ruso, al japonés. Sin embargo, el reconocimiento externo no siempre significa conocimiento en la tierra de uno ¡Qué tristeza que no hayan miles de ediciones en maya accesibles de sus obras! Lástima que sus trabajos no sean leídos y reeditados en su país, en su estado (en la península) a la velocidad de este mercado voraz ¡Qué pena que sus obras no sean obras básicas escolares! ¿Lo son? ¿Dónde? La deuda con nuestros elegidos es grande

Así, entre la ignorancia, la vergüenza (por tal ignorancia) y el deleite, comencé este año leyendo algunos textos de Cocom Pech y regresé a todos esos lugares del Mayab en los que fui, gracias a los cuales soy. A través de sus cuentos vuelvo a ver los ojos, los gestos de todos esos narradores mayas que conocí a lo largo de la península que de alguna u otra forma me demostraron que estamos hechos de historias, de rituales similares, de miedos y tristezas enlazadas. A través de sus cuentos, situados en el monte campechano regreso a escuchar en la voz de mi abuelo materno las inagotables historias del monte, de ese monte entre los limites del actual estado de Quintana Roo y las tierras del oriente de Yucatán; regreso a tocar las manos grandes y ásperas de mi abuelo paterno quien más que contar historias las hacía en su milpa, en su andar imparable por las calles y los montes del ejido de Acanceh, Yucatán. Sí, a través de las historias de Cocom Pech conecto en mis recuerdos, en mi presente, ese territorio violentamente dividido. Sus palabras me hacen recordar también la voz de las mujeres ejemplares que me hablaron por primera vez de las piedras de aquellos objetos que nos encuentran, que me hicieron imaginar con otros ojos aquellas ceremonias a las que nunca fuimos invitadas, de las que nos privaban por ser mujeres; y vuelvo a sentir el dolor, aquello más fuerte que el dolor, de esas historias de despojos, maltratos y prohibiciones que vivieron mis antepasados, que vivimos, todavía, en estos días, los mayas.

Son tres las obras de Cocom Pech que leí en los últimos días. Comencé el recorrido con K’aank’an ya’il icho’ob: Waye’, ¡ma’a t’aan ich maya!/ Lágrimas de oro: aquí, ¡no hables maya!, colección de relatos coeditado por la editorial Trillas y el CONACULTA (Todavía hay ejemplares de esta obra en librerías). Aunque la edición es de 2013, algunos de los relatos fueron escritos con anterioridad; el último capitulo, por ejemplo, está firmado en 1961. En este libro, un hombre maya (en la voz de un joven) nos habla del dolor de encontrarse, de tornarse adulto, de reencarnar y revivir su pasado ─lleno de reglas y maltratos que indujeron a su madre a abandonar sus vestimentas, que condujeron a sus amigos y familiares a abandonar la escuela en un presente de continuidades, luchas y misterios. Una prohibición lo lleva a pensar en el peso de su nombre, en la importancia de su lengua materna, en la historia de su pueblo. Los momentos con su abuelo y las historias de sus padres lo llevan a encontrar otra parte de él que lo conduce a percibir y aprender el mundo de una forma diferente, de una forma que la escuela violenta, llena de restricciones y ataques silenciosos no pudo lograr:

Tu chúunpajal k-xinxinbal t-suutkaajale’, tene’ tan in tal yok’ol u kuch ixíim. J-Mauroe’ u chukma’ junp’eel sun yéetel u x-ts’ik k’ab. Tu ts’eel, yum J-Gregorio, in nool, yéetel yum J-Feliciano, u hach-el, jach yéetel y kíkímakil u yóolob tan u ts’ikbalo’ob ichil úuchben k-t’anno’ob. Le’tio’obe’ ku ts’ikbalo’ob bix k jo’ok’ol wáayo’ob, beixan tan u ts’ikbalo’ob bix kuxlajo’ uts’ wíniko’ob ti’ k-lu’uma’, ts’ikbalilo’ob, mix junten tin kaxtaj ichil u pik’il ju’un ti’ tu’ux kin bin xok.
Al principio del trayecto venía montado sobre los bultos de maíz, en tanto que Mauro, asido a una cuerda de hilos de henequén, conducía la carreta con la mano izquierda. A su lado, mi abuelo y su consuegro platicaban animadamente en lengua maya relatos de aparecidos y fantasmas, cuentos e historias de héroes ausenten en las páginas de mis libros de escuela, pero que a mí me fascinaban más de lo que iba a aprender en el salón de clases1

En este libro se retoman pasajes que también encontramos en J-nool Gregorioe’ Juntúul miats’il maya/ El abuelo Gregorio, un sabio maya publicado en el 2012 también por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Este libro anterior ─que yo leí al final─ es sin duda la transcripción del canto de las aves, es la revelación de un elegido. A través de sus capítulos Cocom Pech confirma que en sus libros no hay verdades absolutas, sólo conocimientos. En sus páginas re-conocemos los sabores, los olores, los colores y las dudas de nuestras infancias. Re-aprendemos sobre las aves, los árboles, los frutos, los vientos de nuestro territorio y al mismo tiempo, vamos descubriendo quien es el abuelo Gregorio. Es a través de su voz, que Miguel Cocom Pech continúa reproduciendo, que recibimos la sabiduría de nuestro suelo, de nuestro cielo. Sus palabras son la reencarnación de nuestros ancestros, su testimonio. Este libro es un monte poético que demuestra el ingenio de Cocom Pech, al mismo tiempo que evidencia sus estrategias narrativas. Cocom Pech retoma y recompone su escritura con fragmentos suyos ─y de sus antepasados─ que germinan y se reproducen en otros libros, recordando aquello que dice Clara Obligado respecto a la escritura: “la escritura es como la naturaleza… es la dueña de una economía impecable, todo se reutiliza y lo que muere se convierte en abono1”. Al mismo tiempo, la obra de Cocom Pech nos recuerda que narrar es compartir, es preservar, es siempre una acción colectiva, nunca individual, nunca exclusiva:

― Nool, ¿tu’ux tun u táale p’eenkech tsikbalo’ob bey mina’an u xuulo’? ¿Bix a beetik ma’tech a sut u jel a tsikbate ts’o’ok a tsikabatiko’on? ¿Máax tu tsikbatajo’ob tech?
Ka ts’o’ok u kutaj yok’ol kisiche’ ka tu ya’alaj:
―Tsikbalo’ob kin beetika’ k-tia’al tu
láaklilo’one’ex, ma’ chen u tia’al juntúul máaki. Ti’tene’ in nool tu tsikbaten; ti’ in noole’, u nool xan tu tsikbataj ti’… bey unchak u táale tsikbala’.
― Abuelo, ¿de dónde sacas tantos y tantos cuentos que parecen no acabar nunca?, ¿cómo le haces para que cada uno sea diferente?, ¿quién te los contó?
Después de sentarse y ponerse cómodo en un banquillo de madera, dijo:
―Los cuentos pertenecen a todos, nadie es su propietario. A mí me los han contado mis abuelos, y a los abuelos de mis abuelos se los contaron sus abuelos… Así ha ocurrido sucesivamente…1

No quiero detener mis impresiones sin haber mencionado otras inquietudes que la obra de Cocom Pech ha provocado ¿Por qué sus obras son catalogadas como literatura infantil? ¡Cuáles son las consecuencias de ello? Es verdad que la mayoría son cuentos, son relatos breves narrados la mayor parte de tiempo por el niño y el joven Miguel. También es cierto que sus lecturas pueden impactar positivamente en los infantes. Pero dudo, y luego dudo de mi duda como uno de los narradores de Cocom Pech me ha enseñado. Me parece que hay algo detrás de esas políticas editoriales que vinculan la edición de textos en lenguas indígenas, y/o de narraciones por relato, con la literatura infantil. Tampoco debemos olvidar que muchas editoriales y programas de lecturas desprecian el trabajo con narraciones colectivas por subestimar a sus posibles lectores. No pretendo menospreciar la literatura infantil. Considero que en algunos casos la relación ―en muchos casos indiscutible─ entre los relatos indígenas y la literatura infantil no es acertada y pienso en la dificultad por la que atraviesa la divulgación de una obra ─como la de Cocom Pech― que se encuentra catalogada bajo dos etiquetas “inferiorizadas” (“literatura indígena” y “literatura infantil”) dentro de las lecturas nacionales, dentro de aquello pensado como “literatura”. La obra de Cocom Pech nos recuerda también que debemos salir de esos encasillamientos, que debemos al menos re-significar esas etiquetas y exigir una mayor divulgación de nuestros clásicos, de nuestras historias. Sus obras son sin duda para chicos y grandes. Todavía no estamos tarde para admirarlas, para divulgarlas.

 

La segunda obra que leí de Cocom Pech fue: Nichjko’Il peek’/ la ética del perro
Les dejo un enlace donde pueden leer y descargar el libro:https://contigoenladistancia.cultura.gob.mx/detalle/la-etica-del-perro fbclid=IwAR2OCf1aqvBwh4AYyFaV1kX2bpmd69OLDwbnqxrHM7ut0ptIwFhFVXn7Pyw.

Aquí también les dejo el perfil de Facebook donde se suben novedades y actualizaciones sobre su trabajo:
https://www.facebook.com/jorgemiguelcocompech

 

1Jorge Miguel Cocom Pech. K’aank’an ya’il icho’ob: Waye’, ¡ma’a t’aan ich maya!/ Lágrimas de oro: aquí, ¡no hables maya!
1Clara Obligado. Todo lo que crece. Naturaleza y escritura.
1Jorge Miguel Cocom Pech. J-nool Gregorioe’ Juntúul miats’il maya/ El abuelo Gregorio, un sabio maya.

Fuentes:

Cocom Pech Jorge Miguel. J-nool Gregorioe’ Juntúul miats’il maya/ El abuelo Gregorio, un sabio maya. México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2012.
Cocom Pech Jorge Miguel. K’aank’an ya’il icho’ob: Waye’, ¡ma’a t’aan ich maya!/ Lágrimas de oro: aquí, ¡no hables maya! México: Editorial Trillas: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2013.
Obligado Clara. Todo lo que crece. Naturaleza y escritura. España: Editorial Páginas de Espuma, 2021

6 comentarios en «Todavía no estamos tarde. Impresiones sobre las obras de Jorge Miguel Cocom Pech»

  1. Creo que no eres la única que tiene ese sentir, a veces menispreciamos el trabajo de nuestra propia gente. Gracias por haber movido un poco en nuestra culpa. Tendremos que leer sus obras.
    Saludos.

  2. Es triste aceptar la realidad,pero así es, aveces no apreciamos lo que tenemos cerca, me recordaste a los abuelitos en su comedor platicando en su lengua y nosotros ahí sentados sin entender, me hubiera encantado aprender más de ellos, son bonitos recuerdos, pero nunca es tarde… Saludos Kriss

    1. Así es Reyna, todavía no estamos tarde para aprender la lengua de nuestros abuelos y retomar sus enseñanzas, saludos!

  3. Jach beyo’, ichil láak’tsile’ k’abe’et muk’ankintik u meyajo’ob , tumen beyo’ ku jayal tu láakal tu’uxo’ob jach k’ana’an u ch’anu’ukta’al.

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